Era la primera vez que actuábamos en el viejo Pabellón del Real Madrid, y para mí era un día de especial trascendencia. Al atravesar la puerta sentí cómo toda la historia del baloncesto español se apoderaba de mí.Tras recorrer todos y cada uno de los pasillos del local, llegué hasta ese añejo vestuario donde jugué a imaginar el lugar que ocuparían cada uno de mis héroes de adolescente. Pensé en ese mudo testigo de los buenos y malos momentos que es el vestuario, al tiempo que un enorme respeto me invadió momentos antes de salir al escenario.
Al concluir y descender feliz y sudando, volví a sentir la misma sensación y noté que alguien me agarraba ligeramente del brazo; me giré y ví a un muchacho que, titubeante, me dió su mano mientras me decía: “Tus conciertos son como los rebotes de Fernando Martín”. Creo que nunca me han dicho nada tan significativo ni hermoso en la vida......leer toda la carta
Al concluir y descender feliz y sudando, volví a sentir la misma sensación y noté que alguien me agarraba ligeramente del brazo; me giré y ví a un muchacho que, titubeante, me dió su mano mientras me decía: “Tus conciertos son como los rebotes de Fernando Martín”. Creo que nunca me han dicho nada tan significativo ni hermoso en la vida......leer toda la carta

Excelente declaración de Loco. Se nota que le tenía mucha consideración a Fernando Martín.
ResponderBorrarUn saludo.